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Las buenas empresas protegen a sus trabajadores, el medioambiente y las comunidades


El triple balance es un modelo que evalúa el impacto de una organización desde su perspectiva económica, ambiental y social. Anteriormente, no hace más de veinte años, se le daba prelación a la rentabilidad sobre cualquier efecto. Son bien conocidos los efectos devastadores que, por ejemplo, empresas de hidrocarburos como British Petroleum causaron en los ecosistemas marinos del Caribe sin que hubiera mayores sanciones o los efectos sociales que causó Chevron en la amazonía ecuatoriana por destruir el hábitat de los indígenas siekopai a causa de un derrame de crudo. Por fortuna, los Estados han virado hacia otra forma de producción: la sostenibilidad.


La sostenibilidad es un punto de partida para asegurar una relación armónica entre las empresas y sus públicos (conocidos por su forma en inglés como stakeholders) y el ambiente. De ahí que se hable de un triple balance. En suma, esto no es más que una proporción entre las utilidades que se generan, los recursos que se utilizan y el bienestar que se genera. Autores como Alfaro (2016) así lo sugieren, al analizar los impactos múltiples que de una actividad empresarial se pueden generar en diversos grupos humanos, tanto internos como externos a una organización.


Hay un consenso en el mundo en torno a que las empresas deben ser dirigidas desde una perspectiva ética para la consecución de sus metas. El “todo vale” es una conducta reprochable que mina la imagen y reputación de una organización. En diversos libros y artículos científicos se arguye que, por ejemplo, las actividades de las organizaciones deben estar enmarcadas en acciones alineadas a la calidad, gestión ambiental y prevención de riesgos laborales para considerarse como competitivas en un mercado exigente que cada vez demanda una mejor calidad.


Las organizaciones deben ser dirigidas de forma integral, abordando con ética y sentido de pertenencia cada sección de la misma, el recurso humano es valioso en desarrollo de sus actividades, la consecución de sus metas y objetivos.


En la gestión ambiental hay situaciones que son repetitivas y variables, la primera tiene relación con acciones que se realizan como rutina en la organización y la segunda hace referencia a los imprevistos que surgen en medio de las actividades de la empresa, por esta razón las organizaciones deben prever y preparar el escenario para actuar de forma rápida y responsable ante situaciones variables que coloquen en riesgo la organización, teniendo en cuenta los intereses de la misma.


Distintos autores vislumbran la realidad que les atañe a las empresas en la sistematización de las operaciones teniendo en cuenta que “pueden planificarse separadamente los distintos aspectos de cada proceso para luego ser aplicados individual y sucesivamente por los oportunos gestores, o considerar que el sistema abarca y planifica de forma simultánea los diferentes aspectos de cada uno de los procesos y que todos ellos forman parte de un sistema o conjunto de gestión.


La calidad es un indicador de competitividad en el mercado, para ello se debe tener claro el componente humano de la organización conformado por los accionistas, clientes y empleados. La calidad tiene relación directa con los objetivos de la empresa por esta razón, luego de tener claro los objetivos de la organización es necesario responder los siguientes interrogantes:

  • ¿Qué implica para la empresa brindar un producto o servicio de calidad?

  • ¿Qué están dispuestos hacer las organizaciones para alcanzar la calidad?


Los objetivos de la empresa deben estar alineados a la satisfacción de los accionistas, empleados y clientes, no obstante, discrepamos sobre la disertación del autor en mención toda vez que los objetivos no deben satisfacer solamente a los individuos sino también al medio ambiente a través de acciones que compensen los daños al entorno. Asimismo, consideramos que los objetivos de la organización no solamente deben girar alrededor de las finanzas, sino que es imprescindible asegurar.


La gestión empresarial debe dirigir su mirada a la conservación del medio ambiente, el hombre desde su nacimiento genera residuos que tienen repercusiones en el planeta acelerando de esta manera el calentamiento global, la deforestación, escasez del agua, entre otras, sino se toman medidas a tiempo terminaran afectando el desarrollo del ser humano en el planeta. Cabe recordar que la contaminación ambiental tiene su nicho en las actividades económicas, industriales y empresariales, por esta razón las organizaciones deben actuar bajo el principio de precaución de esta manera regular los posibles daños al ambiente, por tanto la humanidad debe adquirir hábitos direccionados al cuidado del medio ambiente para mejorar su calidad de vida.


El recurso humano de la organización es tan importante como generar ganancias y satisfacer los clientes; en realidad, es un deber moral de los empresarios. Es responsabilidad de las empresas garantizarles a sus empleados que las actividades que van a desarrollar en relación con sus labores se realicen de forma segura.


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